El Monasterio del Sagrado Corazón y la Madre Fundadora

La villa salmantina de Cantalapiedra está situada a cincuenta kilómetros de la capital, en dirección a Ávila. Fue famosa en otro tiempo por el sitio al que la sometieron los Reyes Católicos, durante la Guerra de Sucesión, por pertenecer la villa castellana al bando de los defensores del derecho al trono de la Beltraneja. Su población actual es de unos mil habitantes.

El Monasterio del Sagrado Corazón es una de las escasas fundaciones de clarisas en España durante el siglo XX. Ubicado en pleno campo, es un monasterio amplio y moderno.

Fue fundado, en efecto, el 31 de mayo de 1920 por la Venerable madre María Amparo del Sagrado Corazón, natural de Cantalapiedra, donde nació el 30 de octubre de 1889.

Desde niña fue un alma privilegiada por Dios con carismas extraordinarios. Cuando contaba diez años de edad tuvo una visión en la que vio un convento fundado sobre un río de gracias, al que acudían a beber muchas almas en forma de palomas, pero no bebían del río sino directamente del Corazón de Jesús que lo sostenía. Y esto fue lo que el Señor iba a realizar pasados los años.

En efecto, ya de joven ingresó en el Monasterio del Corpus Christi de Salamanca, de hermanas clarisas, pero no olvidaba nunca aquella visión de su infancia. Apoyada por el padre Juan González Arintero, dominico, que lo veía como voluntad de Dios, se lanzó a la aventura de fundar este Monasterio en su villa natal. Contaba solo con tres hermanas más, todas ellas jóvenes sencillas de pueblo, sin estudios ni formación humana alguna: una de votos solemnes como ella, una novicia y una postulante. Y la obra que, humanamente parecía disparatada, salió adelante porque era el Señor quien la guiaba.

La madre Amparo se dedicó entonces a formar espiritualmente la naciente Comunidad, según los designios que Dios le había inspirado. Dentro de la espiritualidad franciscana nacía el Monasterio con el particular carisma de amor y reparación al Sagrado Corazón de Jesús, y con dos constantes muy fuertes, virtudes franciscanas sólidas que debían reinar en la Comunidad: la caridad y unión entre todas, y una pobreza y minoridad bien enraizada.

La primera fundación, realizada en una casa sita en la plaza de la villa, dio paso, en 1929, al nuevo monasterio emplazado en el Paseo de la Estación, edificio que fue ampliándose, con el paso de los años, al ir creciendo el número de hermanas y la necesidad de ir acomodando distintas dependencias para los trabajos remunerados de la Comunidad.

La madre Amparo fallecía en el año 1941, cuando contaba solo cincuenta y un años de edad, tras haber sido favorecida con el don de los estigmas como su padre san Francisco. Su proceso de beatificación fue incoado en Roma en el año 1977. El 2 de julio de 1994 fue firmado el decreto de virtudes heroicas por el papa san Juan Pablo II, y solo falta la aprobación de un milagro atribuido a su intercesión para su beatificación.

La comunidad actual: componentes y vivencia del carisma

En la actualidad, la comunidad está formada por cuarenta y cinco hermanas, comprendidas entre los veintiuno y los noventa y dos años de edad; cuatro de ellas se encuentran todavía en periodo de formación.

Nuestro carisma hoy sigue siendo el mismo de santa Clara: la contemplación en clausura, queriendo hacer nuestros los problemas de todos los hombres, intercediendo por ellos; pero, sobre todo, alabando a Dios por sus maravillas, por ser Dios, porque estamos convencidas que bien se merece unas vidas completamente entregadas a él en la adoración y el silencio.

A ello añadimos los fines particulares de nuestro monasterio, que son, como dijimos: amar, reparar y consolar al Sagrado Corazón de Jesús, y rogar especialmente a Dios por la santificación de los sacerdotes y las almas consagradas.

Y junto a esto, la vida fraterna, que queremos vivir en plenitud. El mundo de hoy necesita el testimonio de la fraternidad, de que es posible ser hermanos y compartir juntos lo que la vida nos presenta cada día: alegrías y penas, dolores y trabajos, gozos y fiesta. Estamos convencidas de que una vida fraterna vivida con alegría y esperanza es un gran testimonio en el mundo de hoy, que no necesita de muchas palabras, sino de vivencias auténticas.

Trabajo monástico y otros aspectos importantes

En el momento actual en que vivimos, el trabajo de nuestras manos es más que nunca el medio de proporcionarnos el sustento diario. El principal trabajo remunerado que ejercemos es la repostería.

Otros aspectos importantes de la vida de un monasterio de clarisas son la acogida, la hospitalidad y el compartir nuestra liturgia con la gente que quiera participar en ella. Cada vez son más frecuentes los sacerdotes que viene a pasar días de descanso, retiro o estudio; los grupos de jóvenes de parroquias o movimientos que, acompañados de sacerdotes o catequistas, vienen con el fin de pasar unos días de retiro o convivencia.

Igualmente, este año jubilar de la Misericordia, al contar con el privilegio de tener Puerta Santa en nuestra iglesia, son muchas las jornadas que venimos celebrando para invitar a la gente a acercarse al Corazón abierto de Jesús, de donde mana a raudales su infinita misericordia, y son, asimismo, numerosos, los grupos parroquiales que, por propia iniciativa, han organizado su jornada jubilar.

Estas ocasiones son oportunidades que el Señor nos brinda para comprobar, día a día, que el río de gracias que madre María Amparo vio manar del Corazón de Jesús como fuente inagotable a la que venían a saciarse innumerables almas de toda condición: sacerdotes, religiosos, hermanas clarisas e infinidad de seglares, sigue fluyendo y desbordándose en amor y misericordia para cuantos a él se acercan. A tanto derroche de gracia solo podemos corresponder ofreciendo a Dios nuestra humilde adoración y agradecimiento.

Fuente de todas las imágenes: Hermanas Clarisas de Cantalapiedra. De arriba a abajo podemos observar:

1-Vista del Claustro del monasterio

2-Iglesia Conventual

3- Puerta de la Iglesia con motivo del Año Jubilar de la Misericordia

4- Vista aérea del convento

5- Vista del coro

6- Vista del coro

7- Comunidad

 

 

 

 

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